domingo, 15 de junio de 2014

27/05 Myvatn

Madrugón a las 7 de la mañana para asegurarnos que no hay problema con los tickets de las ballenas. El desayuno normalito, y F aprende un truco que repetiremos, se hizo un sándwich mixto que resultó un acierto. Dejamos las maletas en el hotel en un ejercicio de confianza pura ya que todo aquel con el que hablamos en el hotel parece poco rápido. Nos vamos a por los tickets de las ballenas y escogemos la que mejor pinta tiene que es north sailing y que ya habíamos pre reservado por internet. El viaje elegido es el de puffins, whales and sailings.

Es un barco de vela, vamos unas 40 personas, hay sitio cómodamente para todos. Al entrar al barco nos dan un mono con el que parecemos todos michelin, pero que nos mantiene calentitos y que además antes cualquier emergencia, nos podría mantener a flote. No hay de que preocuparse, el mar está en calma, no hay ni una ola ni una brizna de viento. Al poco rato de salir se divisa la primera ballena, muy lejos y difícil de ver, sólo se ve una apertura en el agua y un lomito. Es una minke whale. Continuamos hacia la isla de los puffins, donde vemos cientos y cientos de estos pajaritos. Son bastante grandes y les cuesta mucho volar porque tienen el cuerpo grande comparado con las alas. Pero bucean genial, aguantan hasta dos minutos dentro del agua y así es como se esconden cuando nos acercamos. Nos cuenta el chico (de unos 14 años, estamos preocupados de la explotación infantil de este país) que en invierno se van todos de la isla y que creen que pasan el invierno en alta mar, pudiendo hacerlo ya que son caaces de beber agua del mar. Continuamos el camino hacia las montañas de la izquierda de la bahía, durante la menos una hora. Al cabo de un rato, nos juntamos con otros barquitos que han llegado antes que nosotros. Inmediatamente nos vemos recompensados por dos ballenas jorobadas. Las vemos muy cerca, incluso pasan por debajo del barco. Normalmente aparecen dos o tres veces antes de sumergirse más profundamente y tardan unos minutos en volver a salir. La última vez le vemos a una de ellas la colita.

Las dejamos atrás para dirigirnos hacia otro barco que parece que tiene otra ballena localizada, esta vez una ballena azul. Es gigantesca, desde que sale hasta que desaparece en el agua pasan bastantes segundos y el chorro que suelta se ve desde mucha distancia. Después de perseguirla un rato, emprendemos el regreso, durante el cual, F aprende a subir una vela y nos dan un chocolate calentito con un chorrazo de ron y un cinamon roll. 4 horas de viaje que se han pasado rápido, y que nos han dejado un poquito congelados, menos mal que nos habían prestado los monos térmicos.

Arrancamos el camino hacia Myvatn, sólo unos 80 km y tenemos ciertas dificultades para encontrar el lugar de dormir hoy. Resulta ser un campamento para camping donde han puesto unos cottages acosados, han dividido cada cottage en 4 y alquilan las 4 habitaciones por separado. Parece súper cutre, pero en el fondo nada distinto que cualquier otro hotel. Lo peor de esta zona y no tiene remedio para nadie que quiera dormir en Myvatn, es que hay mini libélulas/mosquito por todas partes, pero verdaderas nubes. Docenas en la habitación, centenas en la puerta, sí abres la boca te los tragas. Nos ponemos camino a Dettifoss haciendo caso al GPS, y encontramos dos cosas que nos llaman la atención donde nos paramos. Primero, una laguna de agua caliente súper azul, tanto que fer cree que esta tratada. C no lo cree y piensa que es un efecto del vapor de agua. El caso es que hay señales de prohibido bañarse. El segundo es cruzando una montaña de color rojo marciano que tiene vetas que hacen que parezca como si fuese una barra de pan, una foto muy típica de esta zona. En la falda de esta montaña encontramos unos depósitos sulfurosos y unos lagos de lo que C dice que es el lago del hedor eterno, porque son lagos que burbujean del calor pero no es agua lo que burbujea, sino una materia gris infecta y apestosa, y huele muchísimo a azufre. Esto se llama Hvenir. Es muy impresionante ver los chorros de vapor naturales. Como una cafetera cuando sale el café continuamente.

De camino a Detifoss, vemos que en la carretera hay una señal hacia allí que no es por dnd dice el GPS. Efectivamente hay dos caminos pero decidimos seguir por el indicado en nuestro maravilloso navegador. Llegamos hasta el camino para encontrar una señal de carretera cortada.  Damos la vuelta en busca de ese cartel que decía Dettifoss que habíamos visto en el camino. Llegamos, carretera 682, F no se fía ni un pelo (carretera de 3 cifras!) así que antes de continuar decidimos comprobar si está abierta o no llamando al 1177, 'if you want information in english call 1178'. Llamamos a ese número: tremenda IVR de carreteras -  nos dice road is OK, rocky road, river to cross, closed road. Vamos, que hagas lo que te dé la gana, una mezcla de todo. Ya en la carretera, F para un coche que viene de frente, pregunta y el conductor nos dice que está todo perfecto. Llegamos hasta las cataratas y tras caminar casi 1 km por nieve y barro conseguimos divisar Dettifoss. La caída de agua es espectacular, aunque la vista desde este lado no es la mejor, porque no se llega a ver donde cae el agua, pero aún así es impresionante. Es la catarata más caudalosa de Europa. También se puede visitar la otra catarata Setifoss. Las dos son imprescindibles. 

Nos moríamos de hambre así que decidimos ir a cenar al lugar local recomendado Vgojafoss café, que es un establo para vacas con un café al lado con ventanas para ver las vacas mientras comes hamburguesa de vaca (así escrito suena cruel, se pueden comer otras muchas cosas). Menos mal que somos carnívoros convencidos (bueno, al menos F) porque si no, las hamburguesas nos habrían sentado un poco mal.

Para después de cenar decidimos ir a visitar los Myvatn baths, que son unos lagos de agua caliente con olor a azufre. Están muy bien, es algo que hay que hacer si vienes a Islandia, pero huelen un poco a bomba fétida. En el último momento descubrimos que sí tienes frío solo hay que acercarse a la zona de la que sale el chorro de agua caliente, que está muy muy muy caliente. Aquí te dan toalla si no tienes y curioso, antes de dejarte pasar a las piscinas, tienes que ducharte en pelotas. La razón es que hay que estar muyy limpito para bañarse, ya que el agua no está tratada.

Salimos de allí y para hacer sueño nos vamos a visitar el último paraje por descubrir de la zona: los campos de lava de Dimmuborgir. Es un paisaje de formaciones de lava de hace 8000 años, y donde dice la leyenda que viven los Yule Lads de la Navidad islandesa. Es como un jardín de rocas volcánicas con pinta de troll, por el que uno pasea admirando los trolls. Nos decidimos a hacer este paisaje porque son las 10 de la noche y aún hace sol, pero sol de gafas de sol, una pasada. A la salida del parque fotografiamos el cráter Hverfjall, que es el cráter de un volcán que se puede ascender pero que vamos a ver sólo desde lejos.

Nos vamos a dormir al campo de los mosquitos agotados. 

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