29/05 Eastfjordur
En el libro de visitas del cottage leemos que todo el mundo habla de lo fantástico que ha sido visitar la catarata de Hengifoss, asi que C no para de pedir ir a esa catarata. Metemos el nombre en el GPS y arrancamos el camino pero sufrimos una muy desafortunada sorpresa, parece que hay dos Hengifoss. Una, la catarata que queremos ir a visitar y otra que resulta estar en el mismo pico cerrado por la niebla que ayer evitamos. Lamentablemente sólo nos damos cuenta de esto cuando ya habíamos hecho 30 km en la dirección incorrecta. Finalmente llegamos a la base de la catarata para la que no hay carteles, ni esta donde dice el googlemaps ni esta donde dice el GPS, pero con un pco de paciencia se encuentra. F no está muy entusiasmado de cualquier forma. Comenzamos el ascenso de lo que probablemente son los 2,5 km más largos de todo el viaje, porque son cuesta arriba, con una buena pendiente. En un punto del camino, vemos que hay que dar un salto a una madera en medio del río que está casi inundada, pero hay un chico que se da cuenta de nuestro titubeo y salta unas tres o cuatro veces, entre otras cosas, estamos seguros de que es para demostrarnos que no pasa nada. O también podía ser que tenía madera de castor, porque está empeñado en hacer una presita para que sea ms fácil saltar, cosa que no consigue. Sobra decir lo que pasaría si no se llevan zapatos waterproof, porque no es este el único punto por el que hay que cruzar el cauce. Por fin, después de mucho subir y mojarnos llegamos a una enoooooorme catarata, con un montón de metros de caída de agua sobre un bloque de hielo gigante. Imprescindible.
Para hacer el camino hasta Hofn, nuestro siguiente destino, elegimos la ruta más larga pero que nos lleva por la última parte inferior de los fiordos del este. La carretera de montaña es realmente preciosa y el paseo por el fiordo con el agua a una distancia de poder tocarla con la mano, muy similar a lo de los fiordos del oeste, pero esta vez con sol. De camino paramos a tomar un café en Djungavogur, donde C se hace amiga de unos islandeses que estaban al lado tomando un café al sol, que nos cuentan que son de Akureyri y que están allí de vacaciones. Tras infinitas paradas para hacer fotos llegamos a Hofn. El hotel parece la sala de espera de un dentista (F se está cansando de sitios cutres) y nos han dado una habitación de minusválidos, creemos que todas lo son, impecablemente limpio y muy espaciosa. Vamos a cenar al sitio que no es el top choriceros de la Lonely Planetporque nos fiamos cero después de una experiencia malísima en El Cairo, en Hajurkafi, un atracón de cigalas que no nos lo creemos, un postre buenísimo y dos cafés irlandeses.
